jueves, 26 de noviembre de 2015

CÓMO INICIAR A LOS MÁS PEQUEÑOS EN LA LECTURA

Un cuento para cada ocasión...

¿Para qué?
  • Para iniciar la trayectoria de los más pequeños como lectores.
  • Para contribuir a la educación literaria en todas las edades.
¿Cuándo?
  • En momentos o rutinas estables de cada familia: después de merendar, antes de irse a la cama, al levantarse los días festivos…
  • En las fiestas infantiles, en los encuentros con amigos y con cualquier motivo: la llegada de los abuelos, una visita inesperada, días de lluvia o de mucho sol…
  • En las salidas de fin de semana y de vacaciones.
¿Cómo?
Elijamos momentos adecuados, creando un clima agradable y propicio para los cuentos. Evitemos los momentos de más cansancio y las tensiones creadas por nuestro agotamiento. Es importante que los niños perciban que nos gusta narrar y que nos interesa ver cómo aprenden a leer.
Debemos buscar un sitio tranquilo. Cada noche, en la cama, puede ser un espacio adecuado. Busquemos otros espacios, lejos de ruidos e interrupciones: en el sofá, tumbados en una alfombra, sentados cómodamente en una mesa…
Podemos contar cuentos y leer cuentos. Se puede empezar contándolos, para que después comprueben que estas historias están en los libros.
Los cuentos se pueden contar teniendo el libro en la mano. Se puede ir descubriendo dónde está escrito cada pasaje, los nombres de los personajes, la estrofa de una canción, la ilustración que hace referencia a lo narrado…
Podemos aprendernos de memoria algunas repeticiones. Si ponemos énfasis en las frases que se repiten, en las cancioncillas, en las respuestas…, los niños las memorizarán y, cuando nos escuchen, esperarán el momento para repetirlas con nosotros. Las repeticiones a veces cansan a los adultos, pero agradan a los pequeños.
Hagamos que los niños participen en la narración: en las repeticiones, en alguna parte especialmente bonita del cuento. Invitémosles a narrar con nosotros.
Podemos introducir algunos cambios en cuentos muy conocidos (en palabras o en secuencias) que hayan sido leídos o contados con frecuencia. A los niños les gusta descubrir nuestros aparentes fallos.
Es posible cambiar el tono de voz al representar las voces de los personajes y acompañar la lectura de ruidos o efectos de sonido.
Cuando contamos cuentos, nuestros gestos son importantes: los ojos, las manos, hacen cosas al leer. Dejemos que lo vean.
No olvidemos que unos de los mejores narradores de cuentos son los abuelos y las abuelas. Busquemos cualquier excusa para sugerirles que cuenten sus historias a los niños.
Fuente: Leer.es

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